sábado, 2 de mayo de 2015

Miedo Caótico

Quizás haya perdido el norte entre tanta tormenta ciclónica de sentimientos y emociones. 
Me encuentro desaparecido en un mar de lágrimas contenidas.
Paseo por un bosque infinito de kaos, sin encontrar lo que un día fue algo importante.
Desaparezco entre miles de sombras que me llevan a un laberinto sin vuelta atrás, en el que los muros son las barreras que pongo a mi ser principal.
Camino sin rumbo fijo por una cueva oscura debida a tantas desilusiones concedidas sin haber merecido.
De repente paro y observo lo que me rodea, descubro una gran niebla muy densa que me impide continuar mi camino hacia ningún lugar.
Miro hacia atrás, y solo veo dolor y desolación. Mientras una nieve gélida cae sobre mi cuerpo cortando trozos de lo que algún día fui.
Quizás es mi final, o quizás es solo un nuevo principio, no lo se.
Sólo se que tengo miedo. Un miedo que controla todo mi mundo. Un miedo que se apodera de todo resto de mi vieja personalidad.
Un miedo que se incrementa a cada paso que doy.
Un miedo que reclama salir de su encierro.
Un miedo que exige las llaves de la libertad.
Creí que vagando entre mantos de oscuridad no me encontraría, pero me equivoque, el siempre estaba conmigo, me seguía por cada lugar al que yo iba, estaba pendiente de cada cosa que hacía, cada paso que daba, cada acción que realizaba.
Quiero abrir su ataúd, dejar que vuele libre, que demuestre de lo que es capaz y que deje de seguirme.
Quiero poder mirar atrás y encontrarme con algo bonito. Poder ver entre tanta oscuridad una luz al final del camino, poder construir algo que no se derrumbe, con una base sólida y que nada pueda con ello.
Sentir que todo se puede conseguir y que no hay nada imposible.
Deseo volver a tomar el control que un día me fue arrebatado de mis manos.
Necesito ese mazo para reducir a escombros los muros de ese laberinto que hace que pierda el norte...